Emma es actriz. Está en escena actuando el papel protagonista de La gaviota. “A mí habría que
matarme” dice. Porque lo pone el texto, pero también porque lo piensa. Y unos instantes después,
colapsa. Emma, Nina y todo. Ahí empezará su viaje hacia la recuperación. Ahí empieza Personas,
lugares y cosas. Los días en la clínica de desintoxicación junto al grupo de profesionales y pacientes
serán el marco en el que Duncan Macmillan desplegará este viaje hacia el corazón del trauma, en la
búsqueda por sanar la herida. ¿Cómo volver a estar aquí, después de tanto querer irse? En la obra no
hay certezas pero sí un acción sostenida: la de escuchar. Escuchar a los otros, dejar de mirarse por
un rato. Y así, verse mejor. Saberse parte de un grupo que conoce tanto del placer como del
sufrimiento. “Estoy aquí. Estás aquí. Estamos aquí” dice Emma. Y algo del dolor se calma al
saberse cerca.