Vivimos atrapadas en la prisa del instante.
Un vértigo continuo nos arrastra,
como si el presente solo existiera para ser consumido.
Todo se vuelve fugaz,
insuficiente,
inalcanzable.
Y es ahí, en el estallido silencioso del burnout,
donde emerge un eco persistente que se resiste a vivir acelerado:
un deseo profundo de detenerse y recordar cómo regresar a los tiempos de la contemplación.
TEASER ETENA DENA