Hija, nieta, bisnieta y tataranieta de panaderos, Anna Ferrer ha crecido entre sacos de harina, cartones de huevos y máquinas de amasar. Después de una profunda digestión de esta herencia, ha decidido no continuar con la tradición panadera para dedicarse a cantar, y así hacer con la música aquello que su familia ha hecho con el pan.
“PA” es una propuesta musical y performática que surge de la necesidad de ritualizar ese traspaso de oficio. Ferrer sube al escenario acompañada de su padre, dos músicos, y un repertorio que combina la oralidad, el imaginario popular, la investigación y la experimentación artística. El pan está presente como cuerpo vivo, símbolo de lo personal y lo universal, portador del pensamiento comunitario y mágico. Anna Ferrer pregunta: ¿y si no hay pan, quién soy?