En ´Que me quiten lo bailao´, Sofía Acosta y Elena Ayala viajan a la huerta murciana, ese paisaje de mezcla árabe y mediterránea donde cada bancal guarda la huella de quien lo trabajó. El punto de partida es un libro, "Memorias de una piedra sepultada: los cantares colectivos de las murcianas obreras, de Ibán Martínez Cárceles", y de ahí nace una propuesta que tiende un puente entre pasado y presente a partir de danza, circo y teatro.
Delantales, limones y cajas de campo como única utilería; el cuerpo como herramienta y como memoria. Hay portes, carreras, peleas, abrazos, y un humor que asoma entre el esfuerzo, la cara desencajada, el limón en la boca y la complicidad de las dos artistas. Porque recuperar la voz de las que trabajaron la tierra también puede hacerse desde la alegría.