En fantasma sonoro el cuerpo escucha.
Escucha y atiende al punto de contacto entre sonar y mover. Lo que vibra mueve al cuerpo. Vibra el sonar. Vibra el mover. Vibra ese lugar.
Entre fonemas previos al lenguaje y acciones táctiles, la percepción permanece abierta. Palpando, silbando, rozando, ritmando, soplando, golpeando, gruñendo.
A veces sonar desplaza el mover, lo desajusta, lo atraviesa, lo desborda. Otras veces ocurren al unísono. Otras es el mover lo que modifica la intensidad, el volumen o la progresión del sonar.
Sonar y mover se afectan mutuamente. En ese umbral aparece y re-parece una danza espectral.