Dos virtuosos del lenguaje despojado de todo adorno circunstancial: Beckett y Brook. Parisinos anglosajones. Dotados ambos de la extraordinaria facilidad de aunar en sus obras la bufonada y los misterios de la existencia. Convencidos los dos de la necesidad alentadora del eterno recomienzo.
Con ocasión del centenario del nacimiento de Beckett, Brook ha compuesto un espectáculo a partir de cinco de sus textos, cuyos títulos hablan por sí solos: los “dramatículos” Ir y venir, Esbozo para teatro I, La mecedora, Acto sin palabras II y el poema Ni uno ni otro.
De la mano de tres cómicos, enredados en vanas acciones cotidianas, se nos presenta un mundo estancado. Su juego con esta frustrante condición respira un aire mortífero y liberador. Una pantomima de la actividad humana que raya en la alucinación.
Las organizaciones sindicales lo consideran un avance significativo.
Durante tres meses, decenas de estudiantes participaron en “Ser joven o cómo dejar que la naturaleza recupere su estado salvaje”, una experiencia de creación escénica colaborativa que convirtió las aulas en espacios de experimentación artística, reflexión colectiva y cuidado. El proyecto culminó el pasado 4 de mayo con un encuentro en el Teatro José María Rodero, donde alumnado, docentes, artistas y agentes culturales compartieron el recorrido vivido y celebraron un proceso que situó a la juventud en el centro de la creación.
El teatro romano de Mérida fue el escenario de la ceremonia de entrega el 1 de junio.