Dos virtuosos del lenguaje despojado de todo adorno circunstancial: Beckett y Brook. Parisinos anglosajones. Dotados ambos de la extraordinaria facilidad de aunar en sus obras la bufonada y los misterios de la existencia. Convencidos los dos de la necesidad alentadora del eterno recomienzo.
Con ocasión del centenario del nacimiento de Beckett, Brook ha compuesto un espectáculo a partir de cinco de sus textos, cuyos títulos hablan por sí solos: los “dramatículos” Ir y venir, Esbozo para teatro I, La mecedora, Acto sin palabras II y el poema Ni uno ni otro.
De la mano de tres cómicos, enredados en vanas acciones cotidianas, se nos presenta un mundo estancado. Su juego con esta frustrante condición respira un aire mortífero y liberador. Una pantomima de la actividad humana que raya en la alucinación.
El dramaturgo catalán recibe el galardón por “La brama del cérvol (una experiència única en un marc incomparable)”, una obra que el jurado destaca por su mirada crítica y su particular combinación de humor, sátira y metateatralidad.
El intérprete gaditano desarrolló una extensa carrera teatral antes de triunfar en el mundo del cine.
Las organizaciones sindicales lo consideran un avance significativo.