El intérprete gaditano desarrolló una extensa carrera teatral antes de triunfar en el mundo del cine.
30 de julio de 2026Antes de que el cine lo convirtiera en uno de los rostros más reconocibles de su generación, Manolo Solo había forjado una extensa y respetada trayectoria sobre los escenarios. El actor gaditano acaba de fallecer a los 62 años a causa de un cáncer. Fue durante décadas uno de los grandes intérpretes del teatro español, combinando su trabajo en escena con una carrera cinematográfica que le valió un Premio Goya y el reconocimiento de la profesión.
Nacido en Algeciras en 1964 con el nombre de Manuel Jesús Fernández Serrano, desarrolló buena parte de su formación y de sus primeros trabajos teatrales en Sevilla, ciudad desde la que comenzó una carrera marcada por la interpretación de grandes textos clásicos y contemporáneos. Sobre las tablas trabajó en montajes de autores como Shakespeare, Calderón de la Barca, Lope de Vega, Chéjov o Brecht, consolidándose como un actor versátil.
Su prestigio en el ámbito teatral fue el cimiento sobre el que más tarde construiría una carrera en el cine.
En la gran pantalla participó en más de medio centenar de películas, entre ellas "La isla mínima", "El buen patrón", "Cerrar los ojos", "Anatomía de un instante", "Una quinta portuguesa" y "La desconocida", esta última pendiente de estreno. Su interpretación en "Tarde para la ira", dirigida por Raúl Arévalo, le valió el Premio Goya al Mejor Actor de Reparto en 2017, además de acumular otras cuatro nominaciones a los galardones de la Academia.
Sin embargo, quienes compartieron escenario con él siempre destacaron que su auténtico hogar artístico fue el teatro. Durante décadas defendió la escena como un espacio de creación y búsqueda interpretativa, manteniendo un firme compromiso con las artes escénicas incluso cuando el éxito cinematográfico multiplicó su popularidad.
Las organizaciones sindicales lo consideran un avance significativo.
Durante tres meses, decenas de estudiantes participaron en “Ser joven o cómo dejar que la naturaleza recupere su estado salvaje”, una experiencia de creación escénica colaborativa que convirtió las aulas en espacios de experimentación artística, reflexión colectiva y cuidado. El proyecto culminó el pasado 4 de mayo con un encuentro en el Teatro José María Rodero, donde alumnado, docentes, artistas y agentes culturales compartieron el recorrido vivido y celebraron un proceso que situó a la juventud en el centro de la creación.
El teatro romano de Mérida fue el escenario de la ceremonia de entrega el 1 de junio.