Un montón de palabras extrañas escritas a mano sobre paneles de cartón, nos hacen entrar en el arte efímero y excéntrico de la artista madrileña. Embriagada por una risa constante, hasta el paroxismo de las lágrimas, la Ribot –u otra de las intérpretes– se entrega a la caída y, por consiguiente, al levantamiento. Entre la risa y la acción, se ocupa el espacio, se juega con la ambigüedad entre la construcción visual y el significado. "Me interesa hablar de presentación, más que de representación". Esta frase de La Ribot resume su forma de entender esa frontera en la que se ha convertido la danza contemporánea.
Las organizaciones sindicales lo consideran un avance significativo.
Durante tres meses, decenas de estudiantes participaron en “Ser joven o cómo dejar que la naturaleza recupere su estado salvaje”, una experiencia de creación escénica colaborativa que convirtió las aulas en espacios de experimentación artística, reflexión colectiva y cuidado. El proyecto culminó el pasado 4 de mayo con un encuentro en el Teatro José María Rodero, donde alumnado, docentes, artistas y agentes culturales compartieron el recorrido vivido y celebraron un proceso que situó a la juventud en el centro de la creación.
El teatro romano de Mérida fue el escenario de la ceremonia de entrega el 1 de junio.