Un montón de palabras extrañas escritas a mano sobre paneles de cartón, nos hacen entrar en el arte efímero y excéntrico de la artista madrileña. Embriagada por una risa constante, hasta el paroxismo de las lágrimas, la Ribot –u otra de las intérpretes– se entrega a la caída y, por consiguiente, al levantamiento. Entre la risa y la acción, se ocupa el espacio, se juega con la ambigüedad entre la construcción visual y el significado. "Me interesa hablar de presentación, más que de representación". Esta frase de La Ribot resume su forma de entender esa frontera en la que se ha convertido la danza contemporánea.
El dramaturgo catalán recibe el galardón por “La brama del cérvol (una experiència única en un marc incomparable)”, una obra que el jurado destaca por su mirada crítica y su particular combinación de humor, sátira y metateatralidad.
El intérprete gaditano desarrolló una extensa carrera teatral antes de triunfar en el mundo del cine.
Las organizaciones sindicales lo consideran un avance significativo.