Impressing the Czar marcó un hito en la carrera de Forsythe y en el ballet del siglo XX.
Cuando el coreógrafo norteamericano William Forsythe presentó por primera vez este montaje en 1988 con el Ballet Frankfurt, demostró que las claves del ballet clásico, cuando se combinan con imaginación e ingenio, pueden dar como fruto un espectáculo de danza enormemente imaginativo, humorístico y contagioso.
La obra analiza la historia de la danza en todas sus vertientes. Los bailarines combinan movimientos clásicos con danzas tribales, el atractivo del baile disco con caderas ondulantes. Lo que resulta extraordinario es que todos estos elementos se combinan para conformar algo nuevo en un cuerpo o en una escena y el espectador se ve constantemente sorprendido y en tensión. El resultado es una coreografía prodigiosa.
Las organizaciones sindicales lo consideran un avance significativo.
Durante tres meses, decenas de estudiantes participaron en “Ser joven o cómo dejar que la naturaleza recupere su estado salvaje”, una experiencia de creación escénica colaborativa que convirtió las aulas en espacios de experimentación artística, reflexión colectiva y cuidado. El proyecto culminó el pasado 4 de mayo con un encuentro en el Teatro José María Rodero, donde alumnado, docentes, artistas y agentes culturales compartieron el recorrido vivido y celebraron un proceso que situó a la juventud en el centro de la creación.
El teatro romano de Mérida fue el escenario de la ceremonia de entrega el 1 de junio.