dA cAPO es un trabajo se inspira en la obra del artista belga René Magritte y su visión sobre lo visible y lo invisible. De él recoge elementos como la analogía, la paradoja y la contradicción para cuestionar la realidad de lo aparente y visible a primera vista. La pieza se pasea, en un recorrido de ida y vuelta, por un espacio visible y evidente y otro no visible; estableciendo relaciones no necesariamente racionales, sino más cercanas al terreno de lo onírico o surrealista. Traduce de manera artesana el antiguo recurso del teatro visual donde lo negro desaparece en lo negro y lo blanco... La acción se desarrolla entre la interpretación y la manipulación de la propia pieza.
Desde lo artificial y flirtendo con lo simbólico, Olatz de Andrés camina hacia algo más esencial y sencillo. La señora apariencia se presenta disfrazada y lejana pidiendo desplegarse a través de un juego de ausencias y vaciados que buscan desembocar en algún tipo de silencio.
Por otro lado, la coreografía de Sharon Fridman es un dúo que rebosa sutileza e intimidad. Estrenada en el XXI Certamen Coregráfico de Madríd 2007 donde fue galardonada con cinco premios dentre ellos el premio del público y el segundo premio, también ha sido galardonada con el tercer premio del Certamen Coreográfico de Hannover (2009) y acaba de ser presentada en Albacete en el marco de la Feria de Castilla La Mancha. La pieza muestra la relación entre dos cuerpos que atraviesan el camino de aprender el uno del otro. Dos unidades diferentes que van influyéndose para crear armonía.
Las organizaciones sindicales lo consideran un avance significativo.
Durante tres meses, decenas de estudiantes participaron en “Ser joven o cómo dejar que la naturaleza recupere su estado salvaje”, una experiencia de creación escénica colaborativa que convirtió las aulas en espacios de experimentación artística, reflexión colectiva y cuidado. El proyecto culminó el pasado 4 de mayo con un encuentro en el Teatro José María Rodero, donde alumnado, docentes, artistas y agentes culturales compartieron el recorrido vivido y celebraron un proceso que situó a la juventud en el centro de la creación.
El teatro romano de Mérida fue el escenario de la ceremonia de entrega el 1 de junio.