El certamen se desarrolla estos días en el Teatro Principal de Burgos
Coreógrafos de 23 países participan estos días en la novena edición del Certamen Internacional de Danza Burgos-Nueva York, que se desarrolla en el Teatro Principal de la capital burgalesa. Alrededor de la danza moderna y contemporánea se ha organizan do diferentes actividades y propuestas de todos los estilos y vertientes, como danza aérea, talleres abiertos al público, graffiti o hip hop.
Un evento en alza, como demuestra que se recibieran en esta edición más de 120 propuestas llegadas de todos los rincones del mundo, desde el Reino Unido a Japón pasando por EEUU, Israel o Croacia, durante esta semana se han podido disfrutar de 24 coreografías que se han podido ver en el Teatro Principal de Burgos, cuyos ganadores repetirán en la gala de clausura final el viernes 30 de julio. Los cuatro trabajos finalistas optarán a un primer y segundo premio, dotados respectivamente con 9.000 y 6.000 euros, y un tercero, patrocinado por la Fundación Autor/SGAE y dotado con 2.500 euros. Finalmente, se fallará una última distinción a la mejor interpretación, un premio dotado con 1.500 euros. Los premios serán otorgados por un Jurado Internacional que preside la instructora y coreógrafa norteamericana Kazuko Hirabayashi.
Además, entre las actividades, se ha celebrado un encuentro de video-danza que, bajo el título de Dance on camera, incluyó también un vídeo-homenaje a la coreógrafa estadounidense Denisse Jefferson, colaboradora de este evento durante años y recientemente fallecida.
Las organizaciones sindicales lo consideran un avance significativo.
Durante tres meses, decenas de estudiantes participaron en “Ser joven o cómo dejar que la naturaleza recupere su estado salvaje”, una experiencia de creación escénica colaborativa que convirtió las aulas en espacios de experimentación artística, reflexión colectiva y cuidado. El proyecto culminó el pasado 4 de mayo con un encuentro en el Teatro José María Rodero, donde alumnado, docentes, artistas y agentes culturales compartieron el recorrido vivido y celebraron un proceso que situó a la juventud en el centro de la creación.
El teatro romano de Mérida fue el escenario de la ceremonia de entrega el 1 de junio.