Equilibrismo, representaciones aéreas, contorsionismo y magia conforman el montaje
24 de agosto de 2010El Teatro Lope de Vega de Madrid se dejará atrapar del 25 al 29 de agosto por las maravillas del Circo Acrobático Nacional Chino, que presenta el montaje Alma de China, donde el espectador se encontrará con todo tipo de animales mágicos, desde mariposas, libélulas, ardillas, ranas, monos y otros animales…. Los artistas tratarán de hacer soñar al público tabulando a través del viaje de una niña en un bosque mágico y carnavalesco.
La obra representa la paz entre seres humanos y la naturaleza y tiene como hilo conductor el sueño de una niña, que, conducida por su amable Abuelo Árbol, enseña un mundo onírico, en el cual los animales retozan en el bosque mágico. El Circo Acrobático Nacional Chino, ganador del Clown de Oro del Festival Internacional de Monte-Carlo, regresa a Madrid con un espectáculo dirigido por Fei Guang Sheng, que firma una puesta en escena que ofrece una serie de números acrobáticos mezclados con elementos de cerámica oriental y música tradicional china, obra del compositor Yao-Zhuang.
El Circo Acrobático Nacional Chino está formado por 40 artistas e inició su andadura en octubre de 1950, convirtiéndose así en el primer grupo artístico que se fundaba en la denominada Nueva China y el primero en salir al extranjero. El Circo Acrobático Nacional Chino se encuentra de gira por España, y tras pasar por Galicia, Cataluña y Valencia; después de las cinco funciones que dará en Madrid, se presentará también en León antes de regresar a Valencia.
El Circo Acrobático Nacional Chino tiene su sede en Pekín y desde sus inicios se ha presentado en más de 80 países; desde su fundación ha sido condecorado con 18 medallas en diferentes competiciones internacionales.
Las organizaciones sindicales lo consideran un avance significativo.
Durante tres meses, decenas de estudiantes participaron en “Ser joven o cómo dejar que la naturaleza recupere su estado salvaje”, una experiencia de creación escénica colaborativa que convirtió las aulas en espacios de experimentación artística, reflexión colectiva y cuidado. El proyecto culminó el pasado 4 de mayo con un encuentro en el Teatro José María Rodero, donde alumnado, docentes, artistas y agentes culturales compartieron el recorrido vivido y celebraron un proceso que situó a la juventud en el centro de la creación.
El teatro romano de Mérida fue el escenario de la ceremonia de entrega el 1 de junio.