12 de diciembre de 2010
Fernando Urdiales, fundador y director de Teatro Corsario, ha fallecido esta semana en Valladolid a la edad de 59 años. Nacido en Valladolid en 1951, se licenció en la universidad en Medicina y Cirugía, profesión que ejerció en la especialidad de Psiquiatría. Teatro Corsario es una de las pocas compañías que se han mantenido en España con un elenco estable y siguiendo la fórmula de compañía de repertorio. Compañía fundada en 1982, Teatro Corsario tiene una larga trayectoria que se caracteriza por un especialísimo tratamiento de los clásicos en lengua castellana que la ha situado entre las mejores compañías de verso. Por otro lado, pone en escena novedosos espectáculos de títeres de ámbito internacional.
Desde muy pronto, Urdiales demostró su vocación por el teatro, trabajando como actor en las compañías Teloncillo (1975-1976) y Teatro Estable (1978-1981), donde también dirigió diversas obras. Fue entonces cuando decidió abandonar definitivamente su profesión como psiquiatra y dedicarse por completo a la creación teatral. En 1981 fundó Teatro Corsario, que se estrenó con la obra Sin abuso de desesperación, de Tennessee Williams, montaje al que siguieron otros muchos como Sobre ruedas, basada en los pasos de Lope de Rueda; Pasión, convertido en el primero de los grandes éxitos nacionales e internacionales de Teatro Corsario y que recibió en 1990 los Premios Bravo y Sarmiento; Celama, basado en la obra de Luis Mateo Díez o La Barraca de Colón, entre los títulos más recientes más destacados.
Entre su repertorio destacan también los grandes títulos de Calderón, como El gran teatro del mundo, La vida es sueño, El mayor hechiz, amor, así como Coplas por la muerte, de Jorge Manrique, Don Gil de las Calzas Verdes, de Tirso o Titus Andrónico de Shakespeare. El último montaje que lleva su firma es una versión de El caballero de Olmedo, de Lope de Vega.
Las organizaciones sindicales lo consideran un avance significativo.
Durante tres meses, decenas de estudiantes participaron en “Ser joven o cómo dejar que la naturaleza recupere su estado salvaje”, una experiencia de creación escénica colaborativa que convirtió las aulas en espacios de experimentación artística, reflexión colectiva y cuidado. El proyecto culminó el pasado 4 de mayo con un encuentro en el Teatro José María Rodero, donde alumnado, docentes, artistas y agentes culturales compartieron el recorrido vivido y celebraron un proceso que situó a la juventud en el centro de la creación.
El teatro romano de Mérida fue el escenario de la ceremonia de entrega el 1 de junio.