El actor falleció el 17 de enero a los 80 años de edad. Guillén, uno de los ‘grandes’ de la escena en España, hizo sus primeras incursiones en el teatro mientras estudiaba la carrera de Derecho en Madrid, colaborando en algunas obras de las que se representaban en el Teatro Español Universitario, como “Tres sombreros de copa” (1952) o “Escuadra hacia la muerte” (1953). En aquella época, coincidiría con otras figuras de la escena, como Adolfo Marsillach, Agustín González y Juanjo Menéndez.
18 de enero de 2013En la década de los cincuenta, Fernando Guillén se enroló en las mejores filas: en las compañías de Fernando Fernán-Gómez, y de Conchita Montes. “Proceso a Jesús”, “Réquiem por una mujer”, “Un soñador para un pueblo” o “Muerte de un viajante” fueron algunas de las obras maestras que interpretó. En los años sesenta siguió protagonizando obras como “Divinas palabras”, “La dama del alba”, “Deseo bajo los olmos”, “Pigmalión” o “Seis personajes en busca de autor”.
En una de sus últimas entrevistas, en TVE, el propio Guillén confesó: “Estoy muy contento de la coherencia en mi carrera teatral. Están los clásicos, he hecho clásicos, en un momento en el que las cosas estaban muy dificiles y era muy complejo. Así, unas cuantas personas entre las cuales me cuento decidimos hacer un teatro que nos dio muchísimos problemas con la censura. Salimos adelante e hicimos una serie de autores, que no fueron muy vistos por las autoridades competentes de aquel momento. Y en el teatro luego he querido seguir teniendo una gran coherencia”.
A finales de la década sesenta, Guillén formó su propia compañía teatral, junto con su esposa, la también actriz Gemma Cuervo, de cuya unión nacieron los también actores Fernando y Cayetana, además de otra hija, Natalia.
Actor de teatro, cine y televisión, y doblador, Guillén se hizo casi imprescindible. En cine debutó con “Un día perdido”, de José María Forqué. En televisión consolidó su carrera como actor desde finales de los cincuenta; entre otras actuaciones, intervino en el programa “Estudio 1” de TVE, donde representó numerosas obras. Más tarde, también en televisión, encarnaría a personajes en series como “Historias para no dormir”, de José Luis Garci; “La saga de los Rius”, “Brigada Central”, “Los jinetes del alba”...
Fernando Guillén fue un rostro habitual en las inolvidables creaciones de Adolfo Marsillach, Alberto González Vergel o Pilar Miró. Su rol de Don Juan Tenorio en numerosas adaptaciones de la obra de José Zorrilla es una de las más valoradas.
Poseedor de una voz portentosa, Guillén trabajó a las órdenes de Pedro Almodóvar en “Mujeres al borde de un ataque de nervios”, así como en “La ley del deseo” y “Todo sobre mi madre”.
También le ficharon Carlos Saura para “La noche oscura”, Eduard Cortés para “Otros días vendrán”, y José Luis Garci para “El abuelo”
Optó al Premio Goya en tres ocasiones y ganó el galardón a la Mejor Interpretación Masculina Protagonista en 1991 por un filme de Gonzalo Suárez, “Don Juan en los infiernos”. También recibió la Medalla de Honor del Círculo de Escritores Cinematográficos, el Premio Sant Jordi de Cine o la Medalla de Oro al mérito en las Bellas Artes, entre otros reconocimientos.
Las organizaciones sindicales lo consideran un avance significativo.
Durante tres meses, decenas de estudiantes participaron en “Ser joven o cómo dejar que la naturaleza recupere su estado salvaje”, una experiencia de creación escénica colaborativa que convirtió las aulas en espacios de experimentación artística, reflexión colectiva y cuidado. El proyecto culminó el pasado 4 de mayo con un encuentro en el Teatro José María Rodero, donde alumnado, docentes, artistas y agentes culturales compartieron el recorrido vivido y celebraron un proceso que situó a la juventud en el centro de la creación.
El teatro romano de Mérida fue el escenario de la ceremonia de entrega el 1 de junio.